Qué es la maca peruana
Es una planta crucífera —de la misma familia que el brócoli o el rábano— que se cultiva por encima de los 4.000 metros de altitud en la meseta de Junín, en los Andes peruanos. Se consume como alimento en la región desde hace siglos, habitualmente en forma de harina.
Su parte utilizada es el hipocótilo, la raíz engrosada. Los compuestos característicos son las macamidas y los macaenos, junto a glucosinolatos y esteroles vegetales.
Existen variedades por color —amarilla, roja y negra— y algunos estudios sugieren perfiles ligeramente distintos, con la negra más investigada en el terreno masculino. La mayoría de los productos comerciales no especifica la variedad.
Qué encontró la investigación
La referencia principal es una revisión sistemática publicada en BMC Complementary and Alternative Medicine (Shin y colaboradores, 2010), que reunió 4 ensayos clínicos aleatorizados con un total de 131 participantes.
El hallazgo: evidencia de mejora del deseo sexual autorreportado tras 6 a 12 semanas de consumo continuado, frente a placebo.
Las limitaciones, señaladas por los propios autores: pocos ensayos, muestras pequeñas, y necesidad de estudios más amplios y rigurosos para confirmarlo. No es evidencia de primer nivel; es una señal razonable que merece más investigación.
Ha habido además estudios sobre calidad seminal y sobre síntomas asociados a la menopausia en mujeres, con resultados igualmente preliminares.
El punto clave: no es un elevador de testosterona
Aquí está la diferencia entre lo que dicen los estudios y lo que dicen las etiquetas.
En los ensayos que observaron efecto sobre el deseo, se midieron las hormonas séricas y no cambiaron de forma significativa. Ni testosterona, ni estradiol, ni las hormonas hipofisarias implicadas.
La conclusión es doble. Por un lado, si la maca hace algo sobre el deseo, lo hace por una vía que no es hormonal, y ese mecanismo sigue sin estar establecido. Por otro, cualquier producto que se anuncie como "suplemento alimenticio" apoyándose en su contenido de maca está afirmando algo que la investigación sobre la maca no respalda.
Es un buen ejemplo de cómo un ingrediente con evidencia real acaba respaldando una afirmación que esa evidencia nunca hizo. Lo tratamos aplicado a nuestro propio producto en Eroferon y testosterona.
Dosis y formatos
Los ensayos han utilizado habitualmente entre 1,5 y 3 gramos diarios de maca en polvo, durante 6 a 12 semanas.
Es una cantidad relevante a la hora de leer etiquetas. Tres gramos son 3.000 mg: difícilmente caben en una cápsula que además contenga otros ingredientes, salvo que se use un extracto concentrado, en cuyo caso la equivalencia debería estar declarada.
Formatos habituales: polvo (el más cercano a lo usado en los estudios y el más económico), cápsulas de raíz molida, y extractos concentrados con ratio de concentración indicado. En complejos multiingrediente como la fórmula de Eroferon, la maca aparece combinada con otros activos y en cantidades que el fabricante no siempre desglosa.
Seguridad y precauciones
La maca tiene buen perfil de tolerancia: es un alimento tradicional consumido en cantidades considerables en su región de origen, sin señales de toxicidad relevante.
Aun así, conviene tener presente:
- Patología tiroidea: por su contenido en glucosinolatos, propios de las crucíferas, conviene consultar si tienes hipotiroidismo o bocio.
- Molestias digestivas leves al inicio, especialmente con polvo en dosis altas.
- Activación o dificultad para dormir en personas sensibles si se toma por la tarde.
- Embarazo y lactancia: sin datos suficientes, no se recomienda.
- Tratamientos hormonales: consulta previa por prudencia.
Expectativas razonables
Si decides probar maca, en cualquier formato o marca, este sería un planteamiento honesto: puede aportar algo sobre el deseo en un plazo de 6 a 12 semanas, con evidencia limitada y variabilidad individual alta; no va a elevar tu testosterona; y no va a resolver una disfunción eréctil de causa orgánica.
Encaja como apoyo dentro de un enfoque más amplio. Si el deseo bajo es tu preocupación principal, merece la pena leer también cómo aumentar la libido, donde repasamos las causas más frecuentes —y más corregibles— antes de llegar a los suplementos.